
Ya va siendo hora de quitar el cartelito de Feliz Año Nuevo y escribir algo para este blog. A estas alturas del mes, casi finalizado lo mejor es hacer recuento de los buenos propósitos de final o principios de año según sea el día en el que se hayan formulado. En mi caso no se puede decir que vaya mal. Ya he perdido unos dos kilos y medio, aunque este fin de semana con el viaje a casa de mi suegra ya he engordado uno con lo que en el recuento final del mes me quedo con un mísero kilo y medio menos. Prometo enmendarme en febrero y hacerlo mejor. En cuanto a mi otro propósito, el blog de relatos la puntuación puede estar rondando el cero patatero (como diría cierto político), es decir, que no he hecho na de na y es que ando seca de inspiración. Parece que toda se quedó en el 2011 y para este 2012 no hay ni para un mísero relatito de mierda, uy perdón....
Y cambiando un poco de tema, hoy que se suponía que iba a ser un feliz y plácido día de vacaciones se ha convertido en una odisea de médicos y urgencias. Nada grave pero unas cuantas horas de reloj calentando el asiento de urgencias si que he pasado. Si es que esto de tener hijos, en mi caso hija, no trae más que sustos. De momento, eso sí, ha quedado en un susto que espero que vaya a mejor en los próximos días.
Y como soy un poco envidiosa pues yo también he querido que me viese mi médico así que allá que he ido... pero ir a mi médico es como quien oye llover, vamos que no sirve para nada porque te manda a otro médico o te dice que claro, como tu ya tienes lo tuyo, esto es una consecuencia de lo tuyo y que te tomes paracetamol. Eso sí, evita hacer lo que haces que te produce dolor, es decir, mejor me jubilo a mis 35 y san se acabó. En fin... para que me voy a quejar, mejor me lo tomo con humor que es mas sano y se te va la mala leche.
Bueno... sin más dilación os dejo que tengo a la espera el maravilloso mundo de deshacer una maleta, poner lavadoras, tenderlas, limpiar la casa... Vamos, lo dicho, un idílico día de vacaciones.
Y cambiando un poco de tema, hoy que se suponía que iba a ser un feliz y plácido día de vacaciones se ha convertido en una odisea de médicos y urgencias. Nada grave pero unas cuantas horas de reloj calentando el asiento de urgencias si que he pasado. Si es que esto de tener hijos, en mi caso hija, no trae más que sustos. De momento, eso sí, ha quedado en un susto que espero que vaya a mejor en los próximos días.
Y como soy un poco envidiosa pues yo también he querido que me viese mi médico así que allá que he ido... pero ir a mi médico es como quien oye llover, vamos que no sirve para nada porque te manda a otro médico o te dice que claro, como tu ya tienes lo tuyo, esto es una consecuencia de lo tuyo y que te tomes paracetamol. Eso sí, evita hacer lo que haces que te produce dolor, es decir, mejor me jubilo a mis 35 y san se acabó. En fin... para que me voy a quejar, mejor me lo tomo con humor que es mas sano y se te va la mala leche.
Bueno... sin más dilación os dejo que tengo a la espera el maravilloso mundo de deshacer una maleta, poner lavadoras, tenderlas, limpiar la casa... Vamos, lo dicho, un idílico día de vacaciones.
Hola!!! Esperamos que esa visita al médico no haya sido nada grave y, por supuesto, que se olvide ya. Que os mejoréis las dos. Mil gracias por pasarte por nuestro blog! Qué sepas que en el nuestro también tienes un enlace, nos ha gustado mucho el tuyo! Estamos leyendo desde el principio y aunque hemos adelantado mucho, aún nos quedan algunas entradas para estar puestas al día de tus aprendizajes al 100%! En ello estamos, aqui tienes dos seguidoras más!
ResponderSuprimirUn besote!!!
Ya sabes que nunca se sabe cariño...cada día es diferente. Bonita mafalda, transmite mucho jejeje!!! un beso de tu chica.
ResponderSuprimirLlegué justo para conocer tu blog, por ser que no tenías nada especial in mente, saliste airosa del apuro.
ResponderSuprimirUn gusto conocer tu lugar